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*. HeLeNa .*

Abencerraje

8/16/2007

Décimo aniversario de la inmortalidad de Nusrat Fateh Ali Khan

 
 

El Qawwali no es sólo música, aun siendo una de las músicas más poderosas sobre el planeta tierra. Tiene ese poder precisamente porque es parte fundamental de la práctica sufí, la rama mística del Islam, en el subcontinente indio. Otras escuelas sufíes son por ejemplo los derviches de Turquía o los gnawa de Marruecos, y todas tienen en común que su música busca lograr, en el interprete y el oyente, el cantor y el danzante, una comunión total y completa, espiritual y sensual, con Allah, induciendo el trance, la enajenación a través de la energía de la música. En el siglo XIII Amir Khusrau recibió por la Ruta de la Seda las enseñanzas de Mevlana Rumi, el fundador de los derviches (mevlevi), y sentó las bases de la música Qawwali, música para la predicación y el arrebato. Años después la familia Ali Khan se trasladó de Afganistan a la parte del Punjab que hoy pertenece a Pakistan, y desde entonces han sido predicadores y agitadores con su música, hasta llegar al siglo XX con los maestros Mubarak Ali Khan y Fateh Ali Khan, el padre de Nusrat y Farrukh Fateh Ali Khan.

El maestro qawwal es líder y director de un grupo, llamado Party, formado básicamente por parientes, todos hombres. La maestría qawwal se hereda de padres a hijos varones. Fateh Ali Khan no pensaba en un principio en su hijo Nusrat como heredero, prefería para él un futuro respetable como médico. Pero para bien del Qawwali (no sabemos si de la medicina) Fateh cedió ante el entusiasmo y las aptitudes de su hijo mayor, y empezó a instruirlo como es tradicional, en la música clásica indostaní y la tradición Qawwali. Fateh murió joven, y en su funeral Nusrat, que sólo contaba 12 años, cantó por primera vez en público. El timbre y la potencia de su voz y su conocimiento maravillaron a sus parientes, y tras ser tomado bajo la protección y la enseñanza de su tío Mubarak, pronto fue el maestro y cabeza de familia.

Pero ya como maestro, Nusrat no se conformó con ser continuador de la tradición. A parte de maravillar a todo el subcontinente con sus dotes excepcionales, Nusrat se propuso innovar y poner su sello en esta música ancestral. Nusrat introdujo en el Qawwali más elementos de la música clásica, canto Khayal, y empezó a realizar las tradicionales improvisaciones vocales (alap) pero usando la técnica clásica del Sargam, que podríamos traducir como solfeo, ya que cantaba solfeando con la notación india (sa, re, ga, ma, pa, dha, ni)

Nusrat ya era un mito en India y Pakistan cuando empezó a asomarse por Europa, y después por Estados Unidos, primero a través de la emigración pakistaní en Gran Bretaña, más tarde en Francia, y por último a través de Peter Gabriel, que no pudo decir NO ante esa maravilla, y fichó a Nusrat para su sello Real World. Ahí comienza otra historia, la del encuentro entre las músicas del Occidente y de Asia, el más excitante desde que llegó el maestro de maestros Ravi Shankar. Y en ese camino andaba Nusrat, sin abandonar nunca el Qawwali ni a India y Pakistan, cuando lo sorprendió la muerte en Londres el 16 de agoto de 1997. Tenía 48 años. Sus restos están en Faisalabad, Punjab, la ciudad donde nació. Pero sigue cantando.

 

 

 

 

En este vídeo hemos visto al Party de Nusrat Fateh Ali Khan tocando en su espacio natural, una mezquita de cualquier ciudad de Pakistan. La configuración del grupo sobre el escenario es siempre la misma. A la derecha se sienta el Maestro, nadie se sienta a su derecha, salvo quizá el secretario (que aquí aparece), pero siempre atrás. A la izquierda está Farrukh Fateh Ali Khan con el armonio, un instrumento pariente del órgano inventado en Francia y adaptado a las necesidades de la música indostaní. En esta época Nusrat y Farrukh eran sobre el escenario una dupla parecida a la que hacían Camarón y Paco de Lucía, un prodigio de compenetración, engranamiento, fuerza y potencia. En el centro está Mubarak Ali Khan, el Patriarca. Mubarak murió y nadie más ocupó ese lugar. Por último están el segundo armonio y cantor y el cantor pupilo, aprendiz. En este caso no es un aprendiz, sino un cantor bastante talludito, pero en este momento el pupilo de Nusrat era todavía demasiado joven e inexperto para actuar en público.

Precisamente este pupilo aparece en la segunda parte del vídeo. Se trata de Rahat, el hijo de Farrukh. Aquí lo vemos tomando lecciones de su padre y su tío, apoyando la afinación con una cítara india llamada svarmandal. A la muerte de Nusrat, al no tener este hijos varones, Rahat heredó la maestría por su conocimiento y su fuerza telúrica, emanada de todas las generaciones anteriores de Ali Khan hasta llegar al irrepetible Nusrat.

Parte del arrebato que provoca el Qawwali es la tradición de arrojar el dinero directamente a los oficiantes, en lugar de pagar una entrada. No se trata de una limosna a un músico callejero, es una ofrenda que va acompañada de reverencias, abrazos y danza por parte de los oferentes arrebatados. Esta tradición la llevaron los indios, tanto musulmanes como hindúes y sijs, que emigraron a Gran Bretaña, y que la familia de Ali Khan se encontró cuando empezaron a actuar en Europa, como demuestra este vídeo, una de sus primeras actuaciones en Europa, en 1983, en Birmingham, ante un auditorio mayoritariamente indio-pakistaní, que pronto corrió la voz y permitió que Nusrat y el Qawwali sean patrimonio de la humanidad.

 

  

 

 

 

 

 

 

8/11/2007

José Val del Omar. Tríptico elemental de España: AGUAESPEJO GRANADINO

 
 
 
  
 
 
 
 
 
Aguaespejo granadino

Título alternativo: La gran siguiriya

Dirección, guión, fotografía, efectos, dirección de arte, montaje: José Val del Omar). Sistema sonoro: Sonido diafónico, patentado por Val del Omar en 1944 y empleado por primera vez en este film. Composición sonora: José Val del Omar, incluyendo fragmentos de Manuel de Falla y de cantes y bailes flamencos, y efectos de ruidos, ecos, reverberaciones, desplazamientos tonales y diafónicos. Intérpretes: Pepe Albaicín (cantante), Juan Gómez Leal (cantante), Señorita Chon (cantante), Julián Goya (guitarrista), María José Val del Omar (princesa de la Alhambra) y gitanos de Granada. Narrador: Teófilo Martínez.

1953-55 - 35mm, BN, Dolby SR, 23 min.
8/10/2007

Breve introducción a José Val del Omar, cineasta

 
José Val del Omar nació en Granada el 27 de octubre de 1904. Ya en su niñez se entretenía ingeniando proyecciones a la manera de la linterna mágica y, tras una estancia en París en 1921, descubrió en el cine la vocación de su vida. En 1925 realizó un largometraje, En un rincón de Andalucía, que posteriormente destruyó al considerarlo un fracaso artístico.
En 1928 escampó a través de la prensa especializada sus ideas asombrosamente tempranas acerca de un objetivo de ángulo variable, sobre pantallas cóncavas y para la consecución de efectos de relieve mediante la iluminación; prefigurando así algunas de las grandes líneas de sus búsquedas y descubrimientos posteriores.
Al establecerse en Madrid trabó relación con círculos de la cultura cinematográfica y la educación progresista. De 1932 a 1936 participó en la experiencia de las Misiones Pedagógicas de la República. Rodó en aquellos años un amplio número de documentales –que algunas fuentes cifran en más de cuarenta– de los que, lamentablemente, solamente se conservan actualmente unos pocos.
Durante la Guerra Civil colaboró con Josep Renau –artista de gran renombre por sus carteles y fotomontajes activistas– y contribuyó al salvamento de los fondos más valiosos del Museo del Prado y la Biblioteca Nacional. Atrapado en Valencia a la entrada de las fuerzas rebeldes, se vio coaccionado a colaborar en instrumentos de propaganda audiovisual que recordaría después con amargura.
Ya en la posguerra, centró gran parte de sus investigaciones en el campo del sonido, abarcando también la radio y la experimentación electroacústica, registrando en 1944 la primera patente para un sistema de sonido diafónico o binaural –anticipación de los sistemas envolventes que trascienden la estereofonía– que seguiría completando en años sucesivos.
Entre 1953 y 1955 realizó el film Aguaespejo granadino, ''un corto ensayo audiovisual de plástica lírica'', concebido a su vez como demostración de sus técnicas. Su presentación en los festivales de Berlín (1956) y Bruselas (Competición Internacional del Film Experimental con motivo de la Expo de 1958) causó conmoción y cosechó entusiastas reacciones y reseñas.
A continuación realizó Fuego en Castilla, cuya gestación se dilató de 1956 a 1959, donde introdujo los fundamentos de la TactilVisión o iluminación pulsatoria tactil. El poderío de sus imágenes y de su banda sonora electroacústica le merecieron diversos galardones en los festivales de Cannes 1961 (el mismo año en que Buñuel obtuvo la Palma de Oro con Viridiana), Bilbao 1961 y Melbourne 1962.
En 1961 rodó en tierras de Galicia un tercer ''elemental'' –en su concepción de ''documentales líricos o abstractos''– que dejó entonces inacabado, retomándolo al término de su vida con el título de Acariño galaico (De barro) y con el propósito de integrarlo, junto a los dos anteriores, en un conjunto que llamó Tríptico Elemental de España.
Desde finales de los 50, trabajó en el desarrollo de nuevos formatos y perfeccionamientos técnicos para el cine y la televisión, y para usos educativos de los medios audiovisuales. Dichos asuntos le robaron tiempo a su actividad propiamente artística y, en general, le procuraron profundas decepciones. Desde 1968, sin embargo, emprendió nuevos proyectos fílmicos que fue reelaborando mentalmente con el paso del tiempo.
Ya en su última etapa, rodeándose preferentemente de personas jóvenes y de artistas ajenos a las industrias del espectáculo, reconcilió su mentalidad de poeta y artista con su constante curiosidad por la técnica. Su panoplia de medios se amplió con el láser, el vídeo, las intuiciones cibernéticas y sus técnicas PLAT (de Picto-Lumínica-Audio-Tactil). Lleno de vida aún, como han atestiguado quienes le conocieron en aquellos años, murió el 4 de agosto de 1982 a consecuencia de un accidente de automóvil.
 

 
 
 
 
 

 
 
 
    
8/6/2007

La noche mágica de la ermita del Padre Eterno, la Alpujarra

 

Aunque he estado muchas veces en Órgiva y en el Poqueira, no conocía el valle ni la ermita del Padre Eterno. Imagino que alguna vez habré visto la nueva ermita, pasado Carataunas y Soportujar, en una curva de la carretera del Poqueira y Trevélez, pero no había reparado en ella ni nada sabía de la antigua ermita. Así que cuando A.L. Guillén me dijo que iban a hacer una actuación de Alondra Satori en una ermita de Órgiva, yo me apunté sin pensármelo, pero sin saber tampoco lo que me iba a encontrar.

Ya en Órgiva, Juanma Cidrón nos explicó que la antigua ermita se encuentra junto a un cortijo que domina el valle, al que sólo se puede acceder a pie desde un vado junto a la carretera. La ermita fue construida entre finales del siglo XIX y principios del XX, en el estilo tradicional alpujarreño (piedra y adobe, encalado, terrao de pizarra y techo con vigas de tronco y cañas); fue abandonada, al igual que los cortijos del valle, en aquellos años en que los cortijeros emigraron a Granada, a Barcelona o a sitios más lejanos. Años después se instalaron en el valle los hippies que venían de Europa; hay franceses, belgas, alemanes, catalanes... No se trata de una “comuna” como Beneficio, en Órgiva, sino que son verdaderos cortijeros que trabajan sus bancales. Restauraron la ermita y el cortijo anexo, y este lugar es como el ágora del valle, donde los cortijeros se reúnen y hospedan a los visitantes como nosotros.

Después de una caña con tapita en una terraza junto a la iglesia, nos pusimos en camino hacia el valle. Cuando aparcamos los coches en el vado se nos apareció un individuo alto y con barba, que llevaba un djembé y una olla y una sonrisa enorme. “¿La ermita?”, nos preguntó con mucho acento francés; “Vamos p’allá, vente”, le contestamos con mucho acento andaluz. Bajamos la vereda cargados con los instrumentos que, salvo la guitarra y el armonio de Antonio Luís, que son bastante obvios y voluminosos, son una incógnita hasta el momento en que empieza la sesión, ya que Juanma y Antonio Luís tienen la costumbre de sorprenderse siempre el uno al otro.